20.4. Textos oralizados y de autor. Canciones religiosas y villancicos cultos y de autor

2342c
Luis Salvador
85
Villameriel (Boedo-Ojeda)
Palencia, España
David Mañero Lozano
Viernes, 12 Agosto, 2016

El informante indica que aprendió estos versos para enseñárselos a sus hijas, pues las niñas solían recitarlos durante las ofrendas de la Virgen en mayo.

Otros datos del informante:
Luis ha trabajado como practicante, entre otras ocupaciones relacionadas con el campo, como la agricultura y ganadería.

Cancionero
 
[Com.] ¿Eres tú la jardinera
que cuida de este jardín?
Oí decir que eres madre,
que sabes amar, oír.
Yo soy una florecita
que ahora comienzo a vivir;
necesito que me cuides.
Acércate, Madre, a mí
y aparta de mí enseguida
lo que me aparte de ti.
 
[Com.: Pues iba a la Virgen allí en el altar, después del rosario, por las tardes.]
2341c
Luis Salvador
85
Villameriel (Boedo-Ojeda)
Palencia, España
David Mañero Lozano
Viernes, 12 Agosto, 2016

El informante asegura que lo aprendió de un sacerdote llamado Germanillo y que lo recitaban los niños durante las ofrendas de mayo.

Otros datos del informante:
Luis ha trabajado como practicante, entre otras ocupaciones relacionadas con el campo, como la agricultura y ganadería.

Cancionero
 
Soñé que era un corderito
escapado del redil;
el lobo que me seguía,
siempre, siempre en pos de mí.
 
Y enredado entre las zarzas,
tinto en sangre mi vellón,
y crecían mis angustias
y era inmensa mi aflicción.
 
Y exclamé: ―¡Virgen santa,
Virgen pura, sálvame!―.
Y, estrechado entre sus brazos,
en sus brazos desperté.
2334c
Luis Salvador
85
Villameriel (Boedo-Ojeda)
Palencia, España
David Mañero Lozano
Viernes, 12 Agosto, 2016

En esta versión, se repite el último verso.

Otros datos del informante:
Luis ha trabajado como practicante, entre otras ocupaciones relacionadas con el campo, como la agricultura y ganadería.

Cancionero
 
Dinos la verdad, Nazareno,
dinos si es verdad lo que dicen de ti:
que naciste pobre siendo hijo de Dios,
que a todos los hombres amaste hasta el fin.
Dinos si es verdad, Nazareno,
dinos si es verdad lo que dicen de ti.
 
Dinos la verdad de la vida,
dinos si el dolor que sufrimos aquí
llega hasta tu alma como una oración
desde nuestras manos tendidas a ti.
Dinos si el dolor que sufrimos
llega hasta tu alma como una oración.
 
Dinos si la vida no muere,
y si más allá eres tú quien está
con tus brazos grandes de hermano mayor
dándonos a todos la dicha y la paz.
Dinos si la vida no muere,
y si más allá eres tú quien está.
2283c
Antonio López Melero
70
Peal de Becerro (Sierra de Cazorla)
Jaén, España
Manuel Rodríguez Arévalo
Miércoles, 6 Junio, 2018

En esta versión, las estrofas 2 y 3 funcionan como estribillo que se repite después de cada una de las demás estrofas.

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Agradecemos la colaboración de Miguel Cuadros Arias, responsable del Centro de Adultos de Peal de Becerro (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Otros datos del informante:
Antonio nació en Peal de Becerro. Es pintor y ha emprendido proyectos como misionero laico.

Pendiente de transcripción musical.

Cancionero
 
[Com.] Este coro de campanilleros
venidos de Toya por el chaparral
que cantamos con gracia y salero
estos villancicos de alegre sonar.
 
Antoñín,
Angelón,
suena bien
ese latón.
 
Todos estos instrumentos
que llevamos el compás
los han hecho allí en Toya
pa tocarlos en Peal.
 
Sácate María la bota
y unos mantecados pa poder cantar.
Si la llave se te ha perdido,
maten un gallino de esos del corral.
 
Es Peal un pueblo bonito
con agua muy fina para el corazón
y una iglesia la mar de bonita
para nuestra Virgen de la Encarnación.

 

[Com.:
Antonio: —Un villancico que se lo sacó Molina, el sacristán, Manuel Molina Ruiz, sí, el padre de Manoli la, la Molina. Y lo sacó él, y nosotros, como éramos zagalones, allí íbamos en aquellos tiempos a recorrer las calles cantando villancicos, co- │ pillando el aguilando por las... , por las casas. Y me nombra a mí en el estribillo y a Ángel el trapero.
Recopilador: —¿Y cómo dice el villancico ese?]
2270c
María Andrea Camacho Colodro
87
Peal de Becerro (Sierra de Cazorla)
Jaén, España
Manuel Rodríguez Arévalo
Miércoles, 6 Junio, 2018

EEste registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Agradecemos la colaboración de Miguel Cuadros Arias, responsable del Centro de Adultos de Peal de Becerro (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Otros datos de la informante:
María Andrea nació en Peal de Becerro, donde ha residido siempre. Su madre era natural de Peal de Becerro y su padre, de la pedanía de Toya. Trabajó en el sector agrícola. Escribe poemas como afición.

Pendiente de transcripción musical.

Cancionero
Te miré a los ojos,
y con tanto llanto,
parece mentira
que te hayan clavado;
 
que seas pequeño,
el que yo acunaba
y que se dormía
tan pronto en mis brazos;
 
y que se reía
al mirar al cielo
y cuando rezaba
se ponía serio.
 
Sobre ese madero,
veo a aquel pequeño
que en aquellas bodas
hablaba en silencio.
 
Cuando pregunté,
me [¿escrutó?] con calma
que de los asuntos
de Dios se encargaba.
2234c
María Andrea Camacho Colodro
87
Peal de Becerro (Sierra de Cazorla)
Jaén, España
Manuel Rodríguez Arévalo
Miércoles, 6 Junio, 2018

La informante asegura que aprendió esta oración de la señora encargada de sellar las cartillas de racionamiento durante la posguerra, cuando ella contaba unos 15 o 16 años.

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Agradecemos la colaboración de Miguel Cuadros Arias, responsable del Centro de Adultos de Peal de Becerro (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Otros datos de la informante:
María Andrea nació en Peal de Becerro, donde ha residido siempre. Su madre era natural de Peal de Becerro y su padre, de la pedanía de Toya. Trabajó en el sector agrícola. Escribe poemas como afición.

Cancionero
El mes de María es santo,
hermoso, no tiene fin.
Se alegra de ver el campo
como si fuera un jardín.
 
Un jardín es más bonito,
el campo es mucho mejor;
es creado por Jesucristo
para la alimentación.
 
De tanto y tanto cristiano
que en este mundo existimos,
tanto el rico como el pobre
el pan deseamos lo mismo.
 
¿Dónde tenemos el pan?
En esos hermosos campos.
Y unos dicen “mis siembras”.
Si Dios no quiere regarlos,
 
decid qué es lo que tenemos.
Nada podemos decir,
que todo es de Jesucristo,
que es el que lo tiene aquí.
 
Si no lloviera nada,
no tendríamos aceite,
ni otras muchas cositas,
trigo y cebada.
 
Y ese sol tan quemando
que manda luego
para poder secar
los sementeros;
que si no se secaran,
ni se podrían trillar
ni se segaban.
 
¿Y el aire que nos manda
para el ablento?
¿Ablentaríamos mucho
con soplos nuestros?
Apenas sacaríamos
para un mal alimento.
 
¿A quién debemos esto?
A Dios, que no lo vemos
y es padre nuestro,
 
ni lo podemos ver
hasta el día en que morimos,
tiniendo buenas obras
y él, buena fe.
 
Estamos en el mundo
mu resabiados;
a Dios no le queremos
ni respetamos.
 
El castigo tenemos
por ser tan malos:
muchas enfermedades,
cortos los años.
Pone Dios buena siembra;
no la apreciamos.
 
Con sus yelos y secas
da pellizquitos,
como hacen los padres
con sus hijos.
 
Si no los obedecen
dan más palizas,
fuertes porrazos.
Y Dios castiga doble
con sus mangas de fuego,
centella y rayo.
 
Nosotros no valemos
lo que hemos dicho;
nuestro cuerpo es comido
por muchos bichos.
 
El alma es la que vale
estando limpia;
goza de las delicias eternamente
aquel día tan tremendo
de nuestra muerte.
2098c
Ana García Zamora
89
Huesa (Sierra de Cazorla)
Jaén, España
Manuel Rodríguez Arévalo
Sábado, 14 Abril, 2018

Las estrofas segunda y tercera de esta canción muestran coincidencias con las del registro 1719c.

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

Otros datos de la informante:

La informante nació en Huesa, pero ha vivido en Los Rosales, una aldea de Quesada, durante 65 años. Su madre era natural de Quesada y su padre, de Huesa.

Transcripción musical: Esther Navarro Justicia

Cancionero
Adiós, reina del cielo,
madre del Salvador,
dulce prenda adorada
de mi sincero amor.
 
De tu divino rostro,
venimos a cantar.
Permítame que vuelva
tus pies a besar.
 
Adiós, del cielo encanto,
mi delicia y mi amor.
Adiós, madre querida,
adiós, adiós, adiós.
 
Adiós, madre amorosa;
adiós, [¿...?] melodía;
Adiós, madre amorosa;
adiós, hasta otro día.
2068c
Carmen Díaz López y Antonia Huertes Díaz
85 y 83
Ribera Alta (Alcalá la Real)
Jaén, España
Manuel Rodríguez Arévalo
Jueves, 27 Abril, 2017

Otros datos de las informantes:

Carmen nació en Ribera Alta, donde ha residido durante toda su vida. Sus padres procedían de la misma localidad.

Antonia nació en Ribera Alta, donde ha residido durante la mayor parte de su vida. Además ha vivido en Alcalá la Real y actualmente reside en el Salobral. Su padre, de quien aprendió la mayoría de las canciones y romances, era de Ribera Baja. Su madre procedía de Ribera Alta.

Cancionero
Salve, madre,
en la tierra de tus amores
te saludan los cantos
que alza el amor.
 
Reina de nuestras almas,
flor de las flores,
muestra aquí de tu gloria
los resplandores,
que en el cielo tan solo
te aman mejor.
 
Virgen santa, Virgen pura,
vida, esperanza y dulzura
del alma que en ti confía.
Madre de Dios, ¡oh, madre mía!,
mientras mi vida alentare,
todo mi amor es para ti;
mas si mi amor te olvidare,
madre mía, madre mía,
mas si mi amor te olvidare,
tú no te olvides de mí.
2056c
Flor Frías
75
El Burgo de Osma
Soria, España
Luis Díaz
Viernes, 1 Enero, 1982

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00016A 19)

Título indicado en las anotaciones de campo: "Villancico".

esfera: la informante pronuncia "erfera".

En esta versión, se repiten las estrofas segunda y tercera. Se repite el último verso de la segunda estrofa.

Cancionero
(Y) Era una noche oscura
de crudo invierno;
los montes de las nieves
se van cubriendo.
 
Y allá, en la esfera*,
sobre un portal humilde,
sobre un portal humilde
brilla una estrella.
 
Y ha nacido el niño Dios,
venid todos a adorarle;
con cánticos y oraciones,
venid para festejarle.
2039c
Flor Frías
75
El Burgo de Osma
Soria, España
Luis Díaz
Viernes, 1 Enero, 1982

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00016A 14)

La informante indica que se trata de una composición que leyó hace muchos años y que logró memorizar.

Cancionero
En los brazos de la muerte
cayó la Virgen María,
y la muerte, con su soplo,
apagó su hermosa vida.
 
En su sepulcro de flores
los apóstoles pusieron
el cuerpo santo dormido
de la madre del maestro.
 
Abrió los ojos María
cuando rayaba la luz,
y encendió en ellos la vida
la mirada de Jesús.
 
En los brazos de su hijo
se apoyó la Virgen madre
y, del sepulcro saliendo,
cruzó gloriosa los aires.
 
Abrió las puertas el cielo
y recibió a la señora,
a la cual dio sino y trino,
dio posesión de la gloria.
 
Los ángeles y los santos
la dieron la bienvenida,
y hoy de todos es la reina
la dulce Virgen María.

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