Delgadina

Referencia: 
0095r
Archivo de audio: 
Informante: 
Custodia Aranda García
Edad del informante: 
70
Localidad: 
Castillo de Locubín
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
Nani Canovaca
Fecha de registro: 
Sábado, 1 Enero, 1994
Resumen: 

Un padre pretende a la menor de sus tres hijas. Cuando ella lo rechaza, el padre la encierra en un cuarto oscuro de su castillo y la castiga con una dieta muy salada. Al cabo de algunos días, le abren dos o tres ventanas y Delgadina se asoma a ellas para pedir agua consecutivamente a sus hermanas y a su madre (en ocasiones también aparece un hermano), quienes desatienden los ruegos. En algunas versiones, se lamentan de no poder ayudarla, pues de hacerlo, el rey los mataría, mientras que en otras los familiares la insultan por haber desatado las pasiones del padre o por no haber accedido a sus ruegos. En ocasiones, la madre le explica que no puede ayudarla porque el rey le ha propinado una brutal paliza y le ha roto una pierna o una muñeca. Finalmente, Delgadina logra contactar con su padre, al que promete su amor a cambio de que la socorra. El rey envía a los criados con agua para la hija, con la promesa de recompensar a quien cumpla primero con el encargo y cortarle la cabeza al que acuda el último. Cuando llegan al cuarto de Delgadina, esta ya ha muerto y en su habitación se produce una visión milagrosa (normalmente, la Virgen, algún santo o los ángeles llevándose su alma, amortajándola y poniéndole una corona, o una fuente de la que brota agua cristalina). En algunas versiones, el padre es torturado por unos demonios que lo arrastran hacia el infierno. En versiones menos extendidas, mueren todos, y mientras que las almas de Delgadina y sus hermanos, que han tratado de ayudarla, son transportadas al cielo por los ángeles, la madre celosa es atacada por víboras y el padre es arrastrado al infierno. Algunas veces el padre se niega a ayudar a Delgadina.

Notas: 

Títulos alternativos: "Agadeta", "Margarita", etc.

Bibliografía: 

IGRH: 0075

Fuentes primarias
Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 21); Armistead (1978: P2); Atero Burgos (2003: n.º 29); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 7, 28, 29, 30 y 31); Piñero Ramírez (1996: n.º 30); Piñero Ramírez (2004: n.º 23 y 24); Piñero Ramírez (2014: n.º 26); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 345). 

Estudios
ATERO BURGOS, V. y RUIZ FERNÁNDEZ, M.ª J. (1989). El romancero en el bajo sur peninsular: una versión distinta de "Delgadina". Draco: Revista de literatura española, 1, 37-51; CHICOTE, G. (1998). El romancero pan-hispánico: reelaboración del tema del incesto en la tradición argentina, Hispanófila, 122, 41-54; DIAS MARQUES, J. J. (1982). Sobre um Tipo de Versões do Romance de Delgadinha. Quaderni Portoghesi, 11-12, 195-225; DEVOTO, D. (1955). Sobre el estudio folklórico del Romancero Español. Bulletin Hispanique, 57, 233-291; EGAN, L. (1996). Patriarcado de mi vida, tu castigo estoy sufriendo: El fondo histórico-psíquico del romace-corrido “Delgadina”. Bulletin of Hispanic Studies, 73: 3, 351-361; GÓMEZ GARRIDO, L. M. (2007). Una versión del romance de Delgadina tradicional en la Vega de Santa María (Ávila). Culturas populares, 4, 10 pp.; GUTIÉRREZ ESTÉVEZ, M. (1978). Sobre el sentido de cuatro romances de incesto. En Homenaje a Julio Caro Baroja, 551-579. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas; GUTIÉRREZ ESTÉVEZ, M. (1981). El incesto en el romancero popular hispánico: un ensayo de análisis estructural. Madrid: Universidad Complutense; GUTIÉRREZ ESTÉVEZ, M. (1983). Estructuras simbólicas del romance de Delgadina en España y América. Folklore Americano, 35, 83-115; HERRERA-SOBEK, M.ª (1986). La Delgadina: Incest and Patriarchal Structure in a Spanish/Chicano Romance-Corrido.  Studies in Latin American Popular Culture, 5, 90-107; HERRERA-SOBEK, M.ª (1987). La Delgadina: incesto y autoridad patriarcal en un romance español chicano. En Las relaciones literarias entre España e Iberoamérica. XXII Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, 775-786. Madrid: Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana; LÓPEZ DE ANDÚJAR, A. V. (2007). Un proyectado estudio de los procesos de recreación de la balada hispánica: el romance de “Delgadina”. En Beatriz Mariscal, María Teresa Miaja de la Peña (coord.), Actas del XV Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas “Las dos orillas”, Monterrey, México del 19 al 24 de julio de 2004, Vol. 1, 605-624. México: Fondo de Cultura Económica; LORENZO VÉLEZ, A. (1985). “Delgadina”. Un ejemplo de interacción Romance-cuento.  Revista de Folklore, 55, 26-30; MARISCAL HAY, B. (2002): Incest and the Traditional Ballad, Acta Ethnographica Hungarica: An International Journal of Ethnography, 47, 19-27; MENDOZA, Vicente T. (1952). El romance tradicional de Delgadina en México. Revista de la Universidad de México, 69: 6, 8 y 17; PEDROSA, J. M. (2006): Mirra en su árbol, Delgadina en su torre, la mujer del pez en su pozo: el simbolismo arriba / abajo en los relatos de incesto. Revista de Folklore, 312, 183-194; PORTNOY, S. (2007). The Transatlantic Ballad of “Delgadina”: from Medieval Spain to Contemporary Cuba. La corónica: A Journal of Medieval Hispanic Languages, Literatures & Cultures, 35: 2, 123-138.

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
1.4.5. Incestos y crímenes familiares
¶: 

Un padre tenía tres hijas     y las tres como la grama,
y a la más chiquititilla,     Delgadina le llamaban.
Un día, estando comiendo,     su papá la remiraba:
—Come, come, Delgadina,     que has de ser mi enamorada.
[Com.: Y ahora contesta ella.]
—No lo premitan los cielos     ni la Virgen soberana;
yo mujer de mi papá,     madrastra de mis hermanas.
—Vengan, vengan mis criados     y encerrarla en una sala;
y si pide de comer,     carne de perro salada;
y si pide de beber,     [¿harió?] de limón, naranjas—.
Y al otro día de mañana,     s’asomó a la otra ventana,
vido a su hermana que estaba     haciendo un corral de cañas.
—Hermana, si eres mi hermana,     dame un vasito de agua;
me estoy muriendo de sed,     a Dios le entrego mi alma.
—No te lo daré traidora,     no te lo daré malvada,
que no quisiste hacer     lo que el papa rey mandaba.
Y a otro día de mañana,     s’asomó a la otra ventana;
vido a su padre q’estaba     sentado en sillón de plata.
—Padre, si es usted mi padre,     dame un vasito de agua.
Me estoy muriendo de sed,     a Dios le entrego mi alma.
—Vengan, vengan mis criados;     subidle un vaso de agua;
no subidle en el de oro,     ni tampoco en el de plata;
subidle en el que yo bebo,     que se le refresque el alma.
Por muy pronto que subieron,     Delgadina no espiraba;
y Teresita en los pies,     cortándole las mortajas;
y los ángeles al lado,     por Delgadina espiraban.