Crimen por celos

Referencia: 
0067r
Archivo de audio: 
Informante: 
Amparo Moya López
Edad del informante: 
76
Localidad: 
Noguerones
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
Francisca Moral Medina
Fecha de registro: 
Domingo, 18 Octubre, 2009
Resumen: 

Poco antes de la celebración de una boda, una mujer muy elegante, que afirma ser amante del novio, se presenta en casa de la novia con el objeto de impedir el casamiento. Como esta se niega a dejar a su novio, la amante la encierra en un cuarto y prende fuego a la vivienda. En ese momento, llega el novio, que intenta rescatarla del fuego. Sin embargo, cuando se dispone a salir llevando en brazos a la joven, se derrumba el techo.

Notas: 

Comentario de Isabel María Ayala Herrera: Moreno (2016) recoge tres variantes en el Romancero de la provincia de Córdoba (nº 370, San Sebastián de los Ballesteros; 371, La Victoria; nº 372, Puente Genil) muy parecidas a esta, sobre todo las dos primeras.

Transcripción musical: Isabel María Ayala Herrera

Bibliografía: 

IGRH: 0000

Fuentes primarias
Atero Burgos (2003: n.º 191).

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
2.3.3. Pasionales
¶: 

Era una casa de peones camineros,     aproximada al mismo pueblo de ella.
Habitaba una señora con tres hijos,      veintitrés años contaba la doncella.
Era la chica novia de Manuel Jiménez,     con delirio se querían los muchachos.
Toda la familia era conforme,     faltaban seis días para casarlos.
Y una mañana muy tempranito,    a la casita se presentó
una señora muy elegante     y a Carmelita se dirigió.
—Carmelita, ese novio que tú tienes     es mi amante hace muchísimo tiempo,
y si quieres a las buenas lo despides     y si no a las malas yo lo apruebo—.
Y Carmelita, que estaba sola,      a la señora se dirigió:
—Yo no lo olvido y aunque me maten    porque lo quiero de corazón—.
De repente se levanta la señora     y en sacándose un cuchillo de las medias,
Carmelita que corrió para encerrarse      en un cuarto que había lleno de leña.
—A matarte o a quemarte estoy dispuesta     y si no le prendo fuego a la casa—.
La señora mandó fuego con la joven     y ardía en grandes llamaretadas.
Pero al momento de aquel incendio     a la casita se presentó,
el novio de ella, Manuel Jiménez,    y a la señora se dirigió:
—Mujer ingrata, mala infame, traicionera,     no sabes el daño que me has causado—.
La señora mandó fuego con el joven     y lo ha herido de una pierna y de un brazo.
Más adentro se oyen voces de auxilio:    —Manuel mío, que ardo viva entre las llamas,
me asesina una señora miserable     porque dice que hace tiempo que te ama—.
Manuel Jiménez con valentía     a la ventana se abalanzó,
cortando hierros y como un loco     entre las llamas se convirtió.
—Carmelita de mi alma ya eres muerta,    ¿dónde estás mi vida? Ya no te veo—.
Dando vueltas por el cuarto como un loco,    se la ha encontrado asfixiadita en el suelo.
La cogió en brazos con valentía,    con grande arrojo se la sacó.
Pero al momento de salir fuera,     el techo en llamas se desplomó.