San Isidro labrador

Referencia: 
1412r
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Juana Soriano Rodríguez
Edad del informante: 
80
Localidad: 
Santo Tomé (Sierra de Cazorla)
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano y Manuel Rodríguez Arévalo
Fecha de registro: 
Miércoles, 9 Mayo, 2018
Resumen: 

San Isidro suele arar pasado el mediodía. Los otros labradores, viendo que a pesar de salir más tarde saca más provecho de la faena que ellos, acuden a su amo para quejarse de la situación. El amo decide salir para comprobar los hechos. Le pregunta a su criado quién le ayuda con las tareas y este le responde que Dios. A continuación, el señor observa cómo Isidro, con un solo arado, es capaz de hacer tres surcos. Queda maravillado y, una vez en casa, le cuenta a su mujer que su criado es santo. En algunas versiones, al día siguiente, el amo decide mandar a Isidro a labrar una tierra donde no hay agua. El amo se acerca a Isidro para preguntarle por la tarea y le dice que está sediento. El santo golpea unas rocas con su vara y hace brotar una fuente de agua. La mañana siguiente, redoblan las campanas para festejar el don de Isidro.

Notas: 

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

Agradecemos la valiosa colaboración de Rosa Crespo Moreno, responsable del Centro de Adultos de Santo Tomé (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Otros datos de la informante:

Juana nació en Santo Tomé, donde ha vivido siempre. Su padre era natural de Santo Tomé y su madre de Puerto Lumbreras (Murcia). Ambos se dedicaban a las tareas agrícolas, al igual que la informante.

Bibliografía: 

IGRH: 0000

Fuentes primarias
Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 36); Atero Burgos (2003: n.º 326); Checa Beltrán (2005: n.º 55).

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
2.7. Romances de milagros y apariciones
¶: 
San Isidro labrador     labraba su quintería,
cada vez que iba a labrar,     era más de medio día.
Labradores de alrededor,     todos le tienen envidia
de ver que sus gananciales     sin comparación crecían.
Uno de los labradores     al amo quiso imponer:
—Mire usted, que su criado     no cumple con su deber.
—Si mi criado no ara     ni cumple con su deber,
a usted no le pido nada     para pagarle yo a él—.
Se ha salío pa la calle     con la cara avergonzado.
El amo, que no era tonto,     quiso enterarse del caso.
Se ha montado en su caballo,     de lejos va revisando,
y ha visto arar en sus tierras     dos pares de bueyes blancos
y dos ángeles detrás,     los dos vestidos de blanco.
—Buenos días tenga, Isidro.     Dime quién te está ayudando.
—A mí no me ayuda nadie     para hacerme mi trabajo,
tan solo un Dios verdadero     que me da salud y amparo—.
Estando el amo delante,     Isidro ha salido arando,
y ha visto abrirse tres surcos,     no habiendo más que un arado.
Se ha montado en su caballo     de la alegría llorando,
a contarle a su señora     que su criado era santo.
A otro día por la mañana,     mandaban a Isidro a arar,
pero era donde no hay agua     ni cañas pueden criar.
—Buenos días tenga, Isidro.     —Venga usted con Dios, mi amo.
—¿Cómo se da la faena?     —Esto queda bien labrado.
—Isidro, ¿no hay por aquí     ningún arroyo ni fuente
para calmarme la sed,     que la traigo muy ardiente?
—No se asuste usted, mi amo,     no se asuste que le diga
que en lo alto de aquellas rocas     brota el agua cristalina—.
Ha cogido san Isidro     la vara de gavilanes
y, dando un golpe muy fuerte,     salía el agua a raudales.
Al otro día por la mañana,     las campanas repicando,
que van a sacar a Isidro     por mandata de su amo.
Por eso a san Isidro     lo vamos a venerar,
porque tenía los campos     que era una preciosidad.
Por eso a san Isidro     todo el mundo veneramos,
por eso le hacemos la fiesta     el día quince de mayo.