Las tres cautivas

Referencia: 
1508r
Archivo de audio: 
Informante: 
Elena Ruiz
Edad del informante: 
45
Localidad: 
Jerez de la Frontera (Campiña de Jerez)
Provincia: 
Cádiz, España
Recopilador: 
María Jesús Ruiz Fernández
Fecha de registro: 
Lunes, 9 Septiembre, 1985
Resumen: 

Tres hermanas son cautivadas por un rey moro, que se las entrega a su esposa para que realicen las tareas domésticas. La más pequeña es la encargada de ir a por agua. Cierto día, se encuentra a su padre en la fuente y acude a contárselo a sus hermanas. Estas comienzan a llorar y ella trata de consolarlas asegurándoles que el moro captor les dará la libertad. La mora las escucha y las encierra en una mazmorra, de donde las libera su esposo para devolvérselas a sus padres o embarcarlas a tierras cristianas. Existen otros desenlaces: la reina mora les quita la vida y el padre de las muchachas, en venganza, la asesina; el rey moro las encierra en una mazmorra, pero la reina se apiada de ellas y se las entrega a su padre; el rey moro ahorca a su esposa por haber encerrado a las niñas, a las que deja en libertad; el rey moro asesina a las tres cautivas cuando descubre que han visto a su padre; el rey moro las entierra vivas; los moros las torturan.

Bibliografía: 

IGRH: 0137

Fuentes primarias
Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 6); Armistead (1978: P2 [H4]); Atero Burgos (2003: n.º 44); Checa Beltrán (2005: n.º 18); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 112); Piñero Ramírez (1996: n.º 43); Piñero Ramírez (2004: n.º 39); Piñero Ramírez (2014: n.º 35 y 36); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 373).

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
1.3. Romances sobre cautivos y presos
¶: 
A la verde, verde,     y a la verde oliva,
donde cautivaron     a las tres cautivas;
el pícaro moro     que las cautivó
a la reina mora     fue y se las entregó.
La mayor, Constanza;     la menor, Lucía;
y la más pequeña     llaman Rosalía.
—¿Qué quieres, Constanza?     ¿Qué quieres, Lucía?
......................................./.......................................
La una bordaba,     la otra cosía
y la más pequeña     agua les traía.
Un día fue por agua    a la fuente fría,
se encontró a un anciano    que de ella bebía.
―¿Qué hace usted, buen hombre,     en la fuente fría?
―Estoy aguardando     a mis tres cautivas.
―Usted es mi padre     y yo soy su hija,
y voy a darle parte     a mis hermanitas.
―Ya sabes, Constanza;     ya sabes, Lucía,
que he encontrado a padre     (y) en la fuente fría.