La doncella guerrera

Referencia: 
1497r
Vídeo: 
Comentario Foto/Video: 
Retrato de la informante
Archivo de audio: 
Informante: 
María Jesús Fernández Pereira
Edad del informante: 
59
Localidad: 
Jerez de la Frontera (Campiña de Jerez)
Provincia: 
Cádiz, España
Recopilador: 
María Jesús Ruiz Fernández
Fecha de registro: 
Martes, 1 Enero, 1985
Resumen: 

El rey publica un bando obligando a todas las familias a enviar a un hijo varón a la guerra. Un individuo se halla preocupado porque solo tiene hijas y maldice por ello a su esposa. Una de las muchachas, entristecida de ver a su madre insultada, se ofrece a ir a la guerra vestida de hombre. El padre le advierte de que la van a descubrir porque tiene rasgos femeninos (pelo largo, pecho alto, ojos negros, etc.), pero ella encuentra rápida solución a todas sus objeciones. Después de varios años luchando sin ser conocida, se le cae un día la espada, a lo que ella exclama: "¡maldita sea yo!". En algunas versiones, el hijo del rey la escucha, se enamora de ella y le propone matrimonio, finalizando con ello el romance. Otras versiones continúan relatando cómo el caballero enamorado se queja a su madre de mal de amores y esta le aconseja que someta a la muchacha a diversas pruebas para descubrir su verdadera naturaleza. La joven sale airosa de todas ellas, hasta que es convidada a dormir o a bañarse con él. En algunas versiones, se ve impelida a confesar que es una mujer. En otras, finge haber recibido una carta de su hermana donde se le informa de que su padre está gravemente enfermo, y parte sin ser descubierta.

Bibliografía: 

IGRH: 0231

Fuentes primarias
Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 41); Armistead (1978: P2 [X4]); Atero Burgos (2003:  n.º 15); Checa Beltrán (2005: n.º 7); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 1 y 2); Piñero Ramírez (1996: n.º 16); Piñero Ramírez (2004: n.º 12); Piñero Ramírez (2014: n.º 11); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: p. 347).

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
1.4.1. La conquista amorosa: cortejo, seducción, rapto
¶: 
En Sevilla, a un sevillano     siete hijos le dio Dios,
pero con la mala suerte     que ninguno fue varón.
La más pequeña de ellas     se puso en conversación,
dijo que iba al servicio     vestidita de varón.
Y su padre le decía:     ―Chiquilla, ¿qué vas a hacer
con esa trenza de pelo     que pareces una mujer?
―Si parezco una mujer,     yo me lo recortaré,
y con el pelo cortado     (y) un varón pareceré―.
Siete años peleando     y nadie la conoció,
y un día en caballería     la espada se le cayó.
―¡Maldita sea mi espada     y maldita sea yo!―.
Y el rey, que la estaba oyendo,     de ella se enamoró.