Incendio de la ermita de San Cebrián de Campos

Referencia: 
1490r
Archivo de audio: 
Informante: 
Isabel Perrote Morate
Edad del informante: 
67
Localidad: 
San Cebrián de Campos (Tierra de Campos)
Provincia: 
Palencia, España
Recopilador: 
María Victoria Weber-Antón
Fecha de registro: 
Sábado, 15 Julio, 2000
Resumen: 

Este romance relata un milagro ocurrido durante el incendio de la ermita de San Cebrián de Campos, que tuvo lugar a finales del siglo XIX. Cuando se declara el fuego, el matrimonio que vive en la iglesia pide auxilio a los trabajadores de una fábrica de tejas que se encuentra cerca de allí. Los empleados se dirigen hacia el templo con la esperanza de poder salvar a la Virgen. La noticia se propaga en San Cebrián y todos los vecinos suben a la ermita. Una vez que se internan en ella, descubren que la talla no se encuentra en su trono, sino en el valle. Los vecinos intentan sofocar el fuego, primero con agua de los pozos y las fuentes; luego, con agua del río. La Virgen les pide a sus vecinos que salven su trono y les asegura que, si contribuyen con sus limosnas, la ermita será reconstruida.

Notas: 

La informante aprendió el romance de su abuela materna, con quien vivió durante mucho tiempo.
Damos las gracias a Begoña Aguado Martínez, de San Cebrián de Campos, quien nos proporcionó el audio y muchos datos sobre la informante.

Notas léxicas de María Victoria Weber-Antón:
pinar (pinando, pinará): vocablo diatápico de Tierra de Campos, significa levantar. Según el Diccionario del Castellano Tradicional: 'construir, levantar una casa →alzar'. No aparece en los diccionarios ni corpus de la RAE con esta acepción.

Notas morfosintácticas de María Victoria Weber-Antón:
Es interesante la metátesis de pronombres personales que encontramos en el verso 10: “Que la ermita nos se abrasa”, en lugar del orden estándar se nos abrasa. Sin embargo, al lado, en el mismo verso aparece la forma normativa: “Que la ermita se nos quema”. Este cambio en el orden sintagmático de los pronombres es característico del español rural, más propio de la época (finales del s. XIX) que de la actualidad.
Obsérvese el leísmo, variante de la zona en: “y no le podéis pinar” referido al trono, en lugar del normativo lo, como objeto directo de cosa.

Otros datos de la informante:
Isabel nació el 8 de julio de 1933 en San Cebrián de Campos. Pasó su infancia y adolescencia en San Cebrián y en Astudillo. Antes de cumplir los 15 años se fue a Palencia. Allí trabajó de portera en una residencia de estudiantes femenina regida por religiosas; después fue empleada de hogar externa en Valladolid, hasta su jubilación. Actualmente vive en una residencia de la tercera edad en Sigüenza (Guadalajara), donde reside su única hermana que es monja de clausura. Educada siempre en un ambiente piadoso, Isabel es una persona muy religiosa. Tiene gran devoción a la Virgen del Prado, la protagonista del romance que ella nos canta.

Bibliografía: 

Este romance está publicado en Cofradía de la Virgen del Prado (ed.) (2000): El camino de la ermita. Memoria y futuro. Año 2000. Romería de la Virgen del Prado, San Cebrián de Campos: Cofradía Virgen del Prado.
Esta versión escrita presenta pocas diferencias con la oral que transcribimos aquí. Entre otras variantes podemos señalar: año 99, en lugar de 97 en la versión oral; en la versión escrita aparecen dos versos más que preceden a los cuatro últimos versos del poema: “La Virgen también hablaba y decía poco a poco:/ tiradme a prisa el tejado, tiradme a prisa el escombro”, leemos, con lo cual queda claro que es la Virgen quien dialoga e interpela al pueblo. La narración se cierra con la intervención directa de la Virgen en ambas versiones.

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
2.7. Romances de milagros y apariciones
¶: 
El año noventa y siete,     el día diez de septiembre,
tu casa, pura y doncella,     en las llamas se te prende.
Eulogio y Petronila,      que de ermitaños tenía,
bajaron a la tejera,     pues más vecinos no había.
Subieron to los tejeros,     a la ermita se dirigen
para coger en sus brazos     a la reina siempre Virgen.
Ya la han traído corriendo,     ya llegaron sin tardanza;
la primer casa que encuentran     es la casita del guarda.
A las doce de la noche     por el pueblo voceaban:
—Que la ermita se nos quema,     que la ermita nos se abrasa―.
Ya se ha vestido la gente     y al camino se dirigen,
se dicen unos a otros:     —¿Dónde estará nuestra Virgen?
—La Virgen no está en el trono,     la Virgen no está en la ermita.
—Mira dónde está la Virgen,     en la pradera bendita―.
Ya se suben al tejado albañiles     y otras gentes;
desde allí piden a voces:     —¡Venga, agua de la fuente!―.
Ya se ha agotado el pozo,     ya se ha agotado la fuente.
El alcalde ordena y manda:     —Al río toda la gente―.
Todos bajan a por agua     con el corazón copioso
para que a la Virgen santa     no se la quemara el trono.
—Que no se me queme el trono,     vecinos de San Cebrián,
que tenéis muchas desgracias     y no le podéis pinar*.
La ermita se está pinando*,     la ermita se pinará*
a cuenta de las limosnas     que ha dado la vecindad.