Don Bueso

Referencia: 
1475r
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Rosa Puerta Martín y Cayetana Puertas Rodríguez
Edad del informante: 
83 y 77
Localidad: 
Laujar de Andarax (Alpujarra almeriense)
Provincia: 
Almería, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano
Fecha de registro: 
Martes, 26 Junio, 2018
Resumen: 

Una niña cristiana es raptada por los moros o se pierde y es recogida por ellos, y es obligada a trabajar como esclava. Sus padres quedan tristes y su hemano comienza a buscarla sin descanso. Esta secuencia se omite en muchas de las versiones. En algunas versiones sefardíes, la niña es raptada por el rey moro, que se la lleva en barco a su castillo. La reina siente celos porque el rey la quiere hacer su enamorada. Para castigarla, la manda a lavar al río, pero ella sigue conservando su belleza inalterable. Un caballero (que se pasea por la morería el día de los torneos, se acerca a la judería en busca de amores o regresa de la guerra) se encuentra con ella, que está lavando en una fuente. Le pide que se aparte para que su caballo beba. Ella le informa de que en realidad no es mora, sino cristiana cautiva. El caballero le pide que le acompañe a España. Aunque ella muestra reticencias (se preocupa por los pañuelos que está lavando y por su honra), él promete que será respetuoso. Cuando llegan a un paraje, ella comienza a llorar o a reír, según la versión, y cuenta que en aquel lugar cazaba su familia, o reconoce un árbol que plantó su hermano. En este momento, el caballero se da cuenta de que se trata de su hermana y, en algunas versiones, la interroga acerca del nombre de sus padres. Regresan a casa y el caballero anuncia la identidad de su acompañante. Existen varios desenlaces:  1) la madre desea saber si la hija conserva la honra, a lo que ella responde afirmativamente. 2) La madre no la reconoce porque viene muy descolorida y le pide que le dé alguna seña para confiar en ella. La muchacha asegura que su palidez se debe a su falta de sustento. Acto seguido, sube a su habitación y se lamenta de que su antigua saya esté rota. La madre la reconoce y le pide que no se preocupe porque le regalará otra. 3) La cautiva narra que ha tenido como medio de vida lavar la ropa de una mora. Transcurrido un tiempo, ella solicita ver a un hijo suyo que está en la morería. Los moros quieren hacerla cautiva, pero ella les dice que viene con su familia y que está solo de visita para bautizar a su hijo. 4) En algunas versiones, probablemente reelaboraciones modernas, los padres reciben a la hija perdida con mucha alegría y se intersan por su vida en tierras moriscas. La muchacha confiesa que los moros que la criaron la querían mucho y eran muy ricos. Asegura que estarán preocupados por ella y le pide al padre que les escriba una carta. Pasados unos días, reciben la contestación: los moros quieren que la muchacha vuelva a su tierra acompañada de su familia. A cambio, les ofrecen tierras y dinero, además de proponerles el casamiento de la antigua cautiva con el hijo del patrón.

Notas: 

Títulos alternativos: "Hermana cautiva", "Don Bueso y su hermana", "Don Burgos", "La cristiana cautiva", etc.

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Otros datos de las informantes:
Rosa nació en Laujar de Andarax. Ha trabajado como asistenta del hogar y como empleada de un restaurante. Sus padres eran naturales de la misma localidad. Su padre trabajaba como albañil y agricultor y su madre era ama de casa.

Cayetana nació en Laujar de Andarax, donde ha vivido siempre. Ha trabajado como ama de casa. Sus padres eran naturales de la misma localidad. Su padre trabajaba como agricultor y su madre se dedicaba a las tareas domésticas

Pendiente de transcripción musical.

Bibliografía: 

IGRH: 0169

Fuentes primarias
Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 4); Armistead (1978: P2 [H2, H3]); Atero Burgos (2003: n.º 43); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 34 y 35); Piñero Ramírez (1996: n.º 42); Piñero Ramírez (2004: n.º 38); Piñero Ramírez (2014: n.º 34); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 377 y 391).

Estudios
LÓPEZ ESTRADA, F. (1984). El romance de Don Bueso y la canción de La peregrinita en el cancionero folklórico de Antequera. En De los romances-villancico a la poesía de Claudio Rodríguez: 22 ensayos sobre las literaturas española e hispanoamericana en homenaje a Gustav Siebenmann, 253-263. Madrid: José Esteban; MENÉNDEZ PIDAL, M. (1948). Los romances de don Bueso, BHi, 50, 305-312; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). Los montes de Oliva: el encuentro de la canción lírica con el romance en Don Bueso. En Carlos Alvar Ezquerra (coord.), Lyra mínima oral: los géneros breves de la literatura tradicional: actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de Alcalá, 28-30 octubre 1998, 353-360. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). La configuración poética de la versión "vulgata" de "Don Bueso". En Mercedes de los Reyes Peña, Rogelio Reyes Cano, Klaus Wagner (coord.), Sevilla y la literatura: homenaje al profesor Francisco López Estrada en su 80 cumpleaños, 109-132. Sevilla, Universidad de Sevilla.

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
1.3. Romances sobre cautivos y presos
¶: 
Mañana de San Simón,    tres horas antes del día,
cautivaron a una mora     que era más bella que el sol.
La mandaron a lavar    tres horas antes del día
por donde pasaba el rey,     que de la guerra venía.
—Apártate, mora linda;     apártate, mora bella,
deja que beba el caballo     de ese agua cristalina.
—No soy mora, caballero,     que soy cristiana cautiva.
Me cautivaron los moros     día de Pascua Florida
estando cogiendo flores     en el jardín de mi tía.
—Si quieres venirte al frente,     aquí en mi caballo irías.
—Y la ropa que yo lavo,     ¿dónde me la dejaría?
—La fina y la de holanda     aquí en mi caballo iría,
y la que no valga nada     al río abajo iría.
—Y mi honra, caballero,     ¿dónde me la dejaría?
—En la punta de mi espada     llevo la Virgen María.
Yo prometo en no hablarte     hasta los montes de Oliva—.
Ya que iba llegando al monte,     un suspiro se le iba:
—¿Por quién suspira la bella?     ¿Por quién suspira, cautiva?
—Suspiro porque mi padre     aquí a cazar venía,
y mi hermano Juan Alejo     y también su compañía.
—¡Válgame la Soledad!,     ¡válganme las tres Marías!,
que pensé traerme una esposa     y traigo una hermana mía.
¡Abre puertas y ventanas,     balcones y celusías,
que aquí os traigo la princesa     por quien lloras noche y día!
—El día que te prendieron,    ¿qué comistes, hija mía?
—Las lágrimas de mis ojos    de alimento me servían.
No me las podía secar,    que amarrada me tenían—.
Y tanta fue la alegría    que su padre recibió
que antes de los ocho días    le entregó su alma a Dios.