Don Bueso

Referencia: 
0334r
Archivo de audio: 
Informante: 
Dolores Rivera Ortiz
Edad del informante: 
65
Localidad: 
La Coronada (Fuente Obejuna)
Provincia: 
Córdoba, España
Recopilador: 
Alberto Alonso y Manuel Vacas Dueñas
Fecha de registro: 
Sábado, 1 Abril, 1995
Resumen: 

Una niña cristiana es raptada por los moros o se pierde y es recogida por ellos, y es obligada a trabajar como esclava. Sus padres quedan tristes y su hemano comienza a buscarla sin descanso. Esta secuencia se omite en muchas de las versiones. En algunas versiones sefardíes, la niña es raptada por el rey moro, que se la lleva en barco a su castillo. La reina siente celos porque el rey la quiere hacer su enamorada. Para castigarla, la manda a lavar al río, pero ella sigue conservando su belleza inalterable. Un caballero (que se pasea por la morería el día de los torneos, se acerca a la judería en busca de amores o regresa de la guerra) se encuentra con ella, que está lavando en una fuente. Le pide que se aparte para que su caballo beba. Ella le informa de que en realidad no es mora, sino cristiana cautiva. El caballero le pide que le acompañe a España. Aunque ella muestra reticencias (se preocupa por los pañuelos que está lavando y por su honra), él promete que será respetuoso. Cuando llegan a un paraje, ella comienza a llorar o a reír, según la versión, y cuenta que en aquel lugar cazaba su familia, o reconoce un árbol que plantó su hermano. En este momento, el caballero se da cuenta de que se trata de su hermana y, en algunas versiones, la interroga acerca del nombre de sus padres. Regresan a casa y el caballero anuncia la identidad de su acompañante. Existen varios desenlaces:  1) la madre desea saber si la hija conserva la honra, a lo que ella responde afirmativamente. 2) La madre no la reconoce porque viene muy descolorida y le pide que le dé alguna seña para confiar en ella. La muchacha asegura que su palidez se debe a su falta de sustento. Acto seguido, sube a su habitación y se lamenta de que su antigua saya esté rota. La madre la reconoce y le pide que no se preocupe porque le regalará otra. 3) La cautiva narra que ha tenido como medio de vida lavar la ropa de una mora. Transcurrido un tiempo, ella solicita ver a un hijo suyo que está en la morería. Los moros quieren hacerla cautiva, pero ella les dice que viene con su familia y que está solo de visita para bautizar a su hijo. 4) En algunas versiones, probablemente reelaboraciones modernas, los padres reciben a la hija perdida con mucha alegría y se intersan por su vida en tierras moriscas. La muchacha confiesa que los moros que la criaron la querían mucho y eran muy ricos. Asegura que estarán preocupados por ella y le pide al padre que les escriba una carta. Pasados unos días, reciben la contestación: los moros quieren que la muchacha vuelva a su tierra acompañada de su familia. A cambio, les ofrecen tierras y dinero, además de proponerles el casamiento de la antigua cautiva con el hijo del patrón.

Notas: 

Títulos alternativos: "Hermana cautiva", "Don Bueso y su hermana", "Don Burgos", "La cristiana cautiva", "El día de los torneos", etc.

Notas léxicas de Marta Torres Martínez:

holanda: ‘Lienzo muy fino de que se hacen camisas, sábanas y otras cosas’ (DRAE, 2014). Según observamos en el NTLLE, esta voz se recoge desde los inicios de la tradición lexicográfica: ‘tela de lienzo muy fina de que se hacen camisas para la gente principal y rica. Llamóse así por fabricarse en la provincia de Holanda’ (Diccionario de autoridades, 1726-39, de la RAE).

Comentario musicológico de Luis Moreno Moreno:
Esta melodía con la que se nos presenta el romance de Don Bueso está también muy difundida, aunque en este caso es en la comarca del Valle Medio del Guadalquivir y en las comarcas del norte. Las once versiones recogidas son muy similares diferenciándose exclusivamente en pequeñas mutaciones melódicas que no afectan al perfil general. Las que más se apartan son las versiones de Villaviciosa y Villaharta que ofrecen un plantamiento rítmico diferente.
La estructura tonal de la melodía se ajusta al modo de mi. Los dos primeros incisos rebasan el primer tetracordo y ascienden hasta el sexto grado antes de descender de nuevo a la nota final. Los incisos tercero y cuarto se dibujan como una línea ondulada que se desenvuelve en el primer tetracordo y su extensión inferior.
La estructura de la melodía es muy sencilla. Los cuatro incisos que la componen se van ajustando de dos en dos versos (o de cuatro en cuatro hemistiquios).
A  B  C  D
a  b  c  d
En contadas ocasiones, el sentido del texto hace que se repitan los dos últimos incisos con un nuevo verso. Y, más frecuentemente, se produce la repetición sistemática de los versos pares con estos dos incisos últimos.
En cuanto al perfil de la melodía, ya hemos comentado que los dos primeros incisos se enlazan dibujando un arco, mientras que los dos últimos también se combinan en una línea ondulada. Por esta razón, consideramos que se ajusta al tipo VI de la clasificación de ETZION & WEICH-SHAHAK (1988).
El comienzo es siempre anacrúsico mediante una cuarta ascendente y el final femenino. En esto coincide completamente con la anterior melodía de Don Bueso.
La distribución rítmica es ternaria en casi todas las versiones. Se descuelgan la de Villaviciosa en un metro binario y la última de Villaharta que se acomoda con facilidad a una subdivisión ternaria. Comprobamos una vez más cómo el ritmo no es precisamente uno de los rasgos que más firmemente se mantienen en un tema melódico narrativo.
El carácter de este tema es narrativo severo.

Transcripción musical: Luis Moreno Moreno

Partitura: 
Bibliografía: 

IGRH: 0169

Fuentes primarias
Alonso Fernández y Cruz Casado (2003: n.º 4); Armistead (1978: P2 [H2, H3]); Atero Burgos (2003: n.º 43); Mendoza Díaz-Maroto (1990: n.º 34 y 35); Piñero Ramírez (1996: n.º 42); Piñero Ramírez (2004: n.º 38); Piñero Ramírez (2014: n.º 34); Torres Rodríguez de Gálvez (1972: pp. 377 y 391).

Estudios
LÓPEZ ESTRADA, F. (1984). El romance de Don Bueso y la canción de La peregrinita en el cancionero folklórico de Antequera. En De los romances-villancico a la poesía de Claudio Rodríguez: 22 ensayos sobre las literaturas española e hispanoamericana en homenaje a Gustav Siebenmann, 253-263. Madrid: José Esteban; MENÉNDEZ PIDAL, M. (1948). Los romances de don Bueso, BHi, 50, 305-312; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). Los montes de Oliva: el encuentro de la canción lírica con el romance en Don Bueso. En Carlos Alvar Ezquerra (coord.), Lyra mínima oral: los géneros breves de la literatura tradicional: actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de Alcalá, 28-30 octubre 1998, 353-360. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá; PIÑERO RAMÍREZ, P. Manuel (2001). La configuración poética de la versión "vulgata" de "Don Bueso". En Mercedes de los Reyes Peña, Rogelio Reyes Cano, Klaus Wagner (coord.), Sevilla y la literatura: homenaje al profesor Francisco López Estrada en su 80 cumpleaños, 109-132. Sevilla, Universidad de Sevilla.

Categoría: 
Romancero
Subcategoría: 
1.3. Romances sobre cautivos y presos
¶: 

Viniendo de los  torneos,     pasando por morería,
 vide a una mora lavando     al pie de una fuente fría.
―Buenos días tengáis, mora     ―Muy buenos los tenga usía.
―Deja beber mi caballo     agua clara y cristalina.
―No soy mora, caballero,      que soy de España nacía.
 Me cautivaron los moros     en Pascua mayo floría.
―¿Te quieres venir conmigo     hacia los montes de Oliva?
―Muchas gracias, caballero,      de buena gana me iba.
Y la ropa que yo lavo,     ¿dónde la colocaría?
―La fina y la de holanda*     en mi maleta metía
y la que no valga nada,      por río abajo iría.
―¿Ni mi honra, caballero,     que no la tengo perdida?
―Ponla al filo de mi espada     que allí llevo yo la mía―.
La ha montado en su caballo     y a España se la traía
y al  llegar a la ciudad,     la morita se reía.
―¿Por qué te ríes, mora bella?     ¿Por qué te ríes, mora linda?
―No me río del caballo,     ni tampoco de la guía,
que me río de la España     que también es patria mía―.
Al llegar a un monte oscuro     la mora llora y suspira.
―¿Por qué lloras, mora bella?     ¿Por qué lloras, mora linda?
―Lloro porque en otros tiempos     mi padre a cazar venía,
y mi hermano Moralejo     con toda su compañía.
―Tu padre, ¿cómo se llama?     ―Mi padre José María,
y un hermanito que tengo     también es José María.
¡Qué palabras las que oigo!     ¡Sagrada Virgen María!
Pensé traerme una mora     y traigo una hermana mía.
―Toquen las campanas, toquen,      toque con gran alegría,
que ya apareció la rosa     que del jardín está perdida.