La planta que convierte en sirena

Referencia: 
0184n
Vídeo: 
Comentario Foto/Video: 
Retrato de la informante
Archivo de audio: 
Informante: 
Estefany Ferrufino
Edad del informante: 
18
Localidad: 
San Lorenzo
Provincia: 
Valle, Honduras
Recopilador: 
Fernanda María Martínez Reyes
Fecha de registro: 
Martes, 10 Agosto, 2010
Notas: 

La informante nació en Teupasenti, El Paraíso.

Ocupación: estudiante

Bibliografía: 

Esta narración fue recogida en Martínez Reyes (2016: n.º 447).

Categoría: 
Narrativa
Subcategoría: 
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Es una mujer que sale en el río. Dice que esa mujer sale a las siete más o menos, o ocho o on-, doce de la noche. Dice que ella sale en la orilla del mar o de los ríos. Dicen que esa mujer está en todas partes. Un día, como ahí hay un río, había un río antes | era profundo, súper profundo. Entonces, ahora está como seco, todo feo. Ahí | como ahí hay una planta, que si vos te echás esa planta, te convertís en sirena. ¡No sé si es cierto! ¡Yo nunca he probado, porque tenía miedo!
Entonces dicen que ella se echó de eso y ya se convirtió en sirena. Y esa sirena no es normal, esa sirena. Cuando uno se acerca, como a ella le gusta la sangre, es como Drácula, que si uno se acerca o tiene una cortada, ahí viene y le come la carne a uno y la sangre. Y un día se comió un niño, dicen.
Esa era una mujer bien bonita, la más bonita del lugar. Mi abuelo cuenta que | dice que ellos la conocieron. Dicen que ella, dicen que vio la planta y ella se puso a jugar con esa planta, la deshizo, después la echó al agua. Ella no sabía. Y después se puso a bañar y después miró que le salieron aletas.
Y tiene contacto con el diablo. Dice que ella en la noche sale llorando, porque dicen que esa muchacha, era una muchacha, como ella se convirtió en sirena, la mamá se murió. Toda la familia, toda, toda, toda se murió. Dicen que sale todos los días en la noche, bañándose.
Hay un lugar que le llaman Los Chorros, que ahí es bonito irse a bañar. Porque fíjate que hay unos chorrones así. Y dicen que ahí vive. Y es profundo, oscuro, y ahí vive. ¡Yo ahí no voy ―uy―, ni quiera Dios!