La hijastra trabajadora y el gorrino

Referencia: 
0034n
Archivo de audio: 
Informante: 
M.ª del Señor Martínez Caro
Edad del informante: 
69
Localidad: 
Beas de Segura
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
Marta Urea Herrador
Fecha de registro: 
Sábado, 31 Octubre, 2015
Notas: 

Ocupación de la informante: 
M.ª del Señor Martínez Caro: labores del hogar

Categoría: 
Narrativa
¶: 

Esto era un vecino viudo y una vecina viuda también, cada uno por su lao, pero la vecina quería enganchar al vecino. Y entonces a la nena po la peinaba, le hacía esto, lo otro… | ¡Ay, tu padre!, si quiera… Total, que se lía con el padre de la chiquilla. Dice: 
—Padre, ¿por qué no te juntas con Fulanica?— (No sé el nombre). Bueno, dice: 
—Que no. No seas tonta, que entonces— | (Porque la vecina también tenía su hija, y él su hija, en fin…). Dice: 
—Porque entonces tú vas a ser la que vas a estar…| vas a ser la criada y su hija la… la niña bonita—.
Total, que tanto, tanto, la… | lo… | que dijo: 
—Pos bueno, pues mira, ¡pues vamos a hacerlo!
Se | Cogían, cenaban… a su hija:
—Tú, lávate las manos y vete a acostar—. 
Y la hijastra, la del hombre, pues a fregar y a hacer toas las cosas.
—Y lávate las manos y a acostar—. A la hija, venga.

Total, que ya se hicieron grandes y se casaron. Y luego ya el padre, cuando ya se casaron las dos, dice:
—Hija mía, a ver dónde echáis el agua de fregar—. (Antiguamente ya sabes tú a quién se le daba, a los gorrinos). Bueno, y a la hija de la hijastra lo mismo se lo decía:
—Hija mía, a ver dónde echáis el agua de fregar—.
Bueno, pues ya está, se van, llega | pasa el tiempo y dice la | el hombre, dice:
—Vamos a hacer la matanza. Tenemos que invitar a nuestras hijas—.
Y se ponía la de la mujer:
—No… déjalas…. ¿Pa qué?
—Sí, sí, sí… a nuestras hijas hay que invitarlas. Hay que invitarlas, que vengan a la matanza—. 
Total, que van a invitarlas. Van primero a la de | la hija de ella. Dice:
—Fulanica, ¿ónde echá | ónde tienes el agua de fregar?
—Venga usted, aquí—. 
La tinaja, tenía una tinaja y echaba el agua de fregar.
—¡Ah!, ¿sí? Bueno vale, vale. Muy bien— (...)
Total que se va a invitar a la del hombre. Dice:
—Que tenéis que venir a la matanza y que…
—¡Sí, sí, padre! ¡Cómo no! ¡Claro, a la matanza tenemos que ir nosotros!— Total que dice:
—¿Y el agua de fregar dónde la tenéis?
—Pase usted, padre—.
Tenía un gorrino así de grande. Un gorrino había críao. (Porque, mira, antes como se fregaba con jabón y eso era bueno pa los animales… Entonces el agua de fregar se le daba a los gorrinos, es verdad. Yo por lo menos me acuerdo de eso. No sé si vosotros porque… (….) eso tenía su alimento, ¿sabes? En fin, a los gorrinos se le daba).

Entonces ya llega el día y vivían así en un cortijo y se asoma y las ve venir por allí el padre:
—¡Fulanica, asómate, que ya vienen nuestras hijas por allí!
—¡Anda, déjalo…! Si yo…
—¡Que sí, mujer!, ¡ven acá! Mira, lávate las... | trasnocha y madruga liá en su manta y montá en su mula, y lávate las manos y vete a acostar andandico y liaica en un costal—.
Que a la otra le hacían trabajar (...)