La asadura [ATU 366]

Referencia: 
0251n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Purificación Hernández
Edad del informante: 
84
Localidad: 
Serranillos
Provincia: 
Ávila, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano
Fecha de registro: 
Lunes, 1 Agosto, 2016
Notas: 

Ocupación de la informante: ha desempeñado diversas ocupaciones, como la confección de zapatillas y de ropa, el trabajo como jornalera y niñera, además de otras labores que le permitieron permanecer en Serranillos, sin tener que dedicarse al servicio fuera del pueblo. Su padre fue vendedor itinerante.

Categoría: 
Narrativa
Subcategoría: 
¶: 

Esto era unos padres que tenían una hija muy golosa, muy golosa, y la mandaba su madre, un día la mandaba a comprar carne, otro día la mandaba a comprar cintas, otro día la mandaba a…, a los recaos que tenía que hacer, y se gastaba el dinero en golosinas. Y ya, fue un día y dice: “Pero bueno, y que… tú te gastas… ¿en qué te gastas el dinero todos los días? Vete hoy a por medio kilo de asadura para comer”. Se fue a por asadura, y se encontró en el camino a un hombre muerto, en el huerto, en un huerto, y fue ella y le sacó, le abrió y le sacó las asaduras porque se gastó las perras en golosinas, y llevó la asadura.

Lo puso su madre, se lo comieron, y todo. Y el hombre resucitó. Fue a la puerta:

—¡María! ¡María!

—¿Quién?

—¡Dame la asadura dura que me quitaste de mi sepultura!

—¡Ay, madre! ¿Quién será?

—Déjale hija, que ya se marchará.

—¡No me marcho, no, que abriendo la puerta estoy ya!

Y volvía…

—¡María, dame la asadura dura que me quitaste de mi sepultura!

—¡Ay, madre! ¿Quién será?

—Déjale hija, que ya se marchará.

—¡No me marcho, no, que subiendo las escaleras estoy ya!

—¡María, dame la asadura dura que me quitaste de mi sepultura!

—¡Ay, madre! ¿Quién será?

—Déjale hija, que ya se marchará.

—¡No me marcho, no, que abriendo la habitación estoy ya!

—¡María, dame la asadura dura que me quitaste de mi sepultura!

—¡Ay, madre! ¿Quién será?

—Déjale hija, que ya se marchará.

—¡No me marcho, no, que tirándote del pelo estoy ya! ¡Dame la asadura dura que me quitaste de mi sepultura!

Y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.