La aparición del abuelo

Referencia: 
0527n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Cayetana Puertas Rodríguez
Edad del informante: 
77
Localidad: 
Laujar de Andarax (Alpujarra almeriense)
Provincia: 
Almería, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano
Fecha de registro: 
Martes, 26 Junio, 2018
Notas: 

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Otros datos de la informante:
Cayetana nació en Laujar de Andarax, donde ha vivido siempre. Ha trabajado como ama de casa. Sus padres eran naturales de la misma localidad. Su padre trabajaba como agricultor y su madre se dedicaba a las tareas domésticas.

Categoría: 
Narrativa
¶: 
Mi suegro fue alcalde; tenía una hija que ya, ya se ha muerto tos, ¿no? Y entonces ella tenía veinte años. Y eso, eso, eso es la ver- | eso es realidad, eso es que ha pasao. Y estaba en un cortijo y estaba lavando ella en una poza, que entonces era en, en una poza en los cortijos, y le ponían una teja y allí lavaban. Y dice ella que estando lavando que se le apareció un gato. Y ella pos dice: “un gato negro, negro, no qué va, qué va”. Pero nosotros | Entonces, se lo dijo al padre y dice:
―¡Ah!, pos mira, ve mañana otra vez y lavas y, si es verdad que te | a ver si, si así vuelve otra vez el gato―.
Pero al otro día le tiran piedras a la poza y no había nadie y no había nadie. Y entonces le dijo:
―Por favor le | Por favor le pido que me digas quién eres ―dijo ella.
Y entonces le contestó, dice:
―Mañana a la noche te espero en la puerta del cementerio; no vayas sola, ves con tu padre o ves con quien quieras, que allí te espero en la puerta del cementerio―.
Y entonces mi a- | mi suegro y ella y mi, mi suegra fueron. Y dicen ellos que cuando iban ellos pa, pa, pa la revuelta el cementerio, pa | pero por este lao por donde iban | van, van los muertos p’arriba, pos dice que, dicen mece- | pero con los pelos de punta, con los pelos de punta. Y, al llegar a la puerta del cementerio, se sentaron, que había un tranco, pero en el cementerio de arriba, que no este de abajo ahora. Y dice que, al ratillo de estar sentaos, dan las campanas las doce: “dan, dan, dan”. Y entonces dijo ella:
―Ya está aquí ―dijo ella.
Pero ella | ellos no sentían lo que ella | lo que la persona que fuera le hablaba, entendía a su hija. Y entonces le dijo el que fuera, que dice que fue, que fue el abuelo de ella que se lo [¿...?] y que le dijera a su abuela Dulce que le rompiera un hábito a la Virgen del Carmen, que se lo tenía prometío y que no se lo rompió, y que ella oyera tres domingos de misa seguidos.