El macho cabrío atrapado en la iglesia

Referencia: 
0521n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Justo Fuentes Guirado
Edad del informante: 
80
Localidad: 
Cazorla (Sierra de Cazorla)
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
Manuel Rodríguez Arévalo
Fecha de registro: 
Miércoles, 6 Junio, 2018
Notas: 

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Agradecemos la colaboración de Miguel Cuadros Arias, responsable del Centro de Adultos de Peal de Becerro (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Otros datos del informante:
Justo nació en Cazorla. Se crio en el campo, en los términos de Cazorla y Chilluévar. Más tarde, se trasladó a la localidad de Cazorla hasta que se mudó a Peal de Becerro con su hija. Ha sido porquero, mulero, maquinista de segadoras, fontanero, esquilador y fotógrafo. Su padre era natural de Almería y su madre nació en un cortijo de Cazorla.

Categoría: 
Narrativa
¶: 
Había en los pueblos, pues... cabras, en to el pueblo había ca-, cabras. Y había un ca-, cabrero que iba en casa en casa cogiendo la cabra pa llevársela al campo. Se iba con la cabra al campo, estaba to’l día y luego, a la noche, venía por las calles repartiendo las cabras: cada una en su casa. Y las cabras lo sabían aonde estaba su casa y se metían en la casa y el cabrero seguía. Y, por dónde, llegó a │ el macho de las cabras y..., y el macho se metió en la iglesia y │ estaba la iglesia abierta y el macho se metió en la iglesia; se lió a..., a comer flores por allí, a comer, y... Llegó la hora de cerrar la iglesia y dice, dice el, el, el sacristán dice:
—Bueno, que vamos a cerrar la iglesia, ¿queda alguien? —Allí no contestaba ni Dios— ¿Queda alguien? ¡Que voy a cerrar la iglesia!—.
Total, que, como no contestó nadie, echó la llave, se la dio al cura y se fue a su casa. Y, y luego, a medianoche, pues el..., el macho quería salirse y por el roto que tenía pa que entraran los gatos y salieran en to las puertas antiguas, la gatera, pos sacaba el hocico y ¡unas barbas!, y, y metía los cuernos, y, y, y, y la gente lo veía y ya dicen:
—¡Que se ha met- │ Que está el diablo en la iglesia! ¡Que está el diablo en la iglesia! —dicen—
Pos vamos a, a llamar a la │ a, al cura—.
Dice el cura, dice:
—No, yo no voy, yo no voy. Id vosotros y, y..., y lo echáis a la calle—.
Dice:
—No, no, tiene que venirse usted—.
Total, que dice el cura:
—¡Venga, vamos!—.
Y le dice el sacristán, dice:
—Yo no voy—.
Dice:
—¿Cómo que no vienes tú? Tú te vienes con nosotros —dice—. Si tú no vas a hacer na; tú, a lo que yo diga, tú: “amén”, y ya’stá—.
Bueno, pues así hicieron. Se van a, a la iglesia, llegan el, el, el, a │ le dicen al sacristán:
—¡Abra usted la puerta!—.
Dice:
—No, no, yo no.
—¡Ábrala usted!—.
Y llega el cura y, y abre la puerta y la abre de golpe, y el macho estaba en la otra punta la iglesia, y, y, y salió corriendo. Fue ver la puerta abierta, salió corriendo, y al cura, que estaba allí, lo enganchó con los cuernos y se lo llevó a cuestas corriendo por allí. Y, y decía el cura:
—¡Que me lleva el diablo!, ¡que me lleva el diablo!—.
Y dicía el sacristán:
—¡Amén! ¡Amén!