El lobo y los siete cabritillos [ATU 123]

Referencia: 
0555n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Luis Salvador
Edad del informante: 
85
Localidad: 
Villameriel (Boedo-Ojeda)
Provincia: 
Palencia, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano
Fecha de registro: 
Viernes, 12 Agosto, 2016
Notas: 

El informante indica que este cuento, titulado La cabra y los cabritillos, lo aprendió de su padre.

Otros datos del informante:
Luis ha trabajado como practicante, entre otras ocupaciones relacionadas con el campo, como la agricultura y ganadería.

Categoría: 
Narrativa
Subcategoría: 
¶: 

Y la, bueno, y la cabra, pues les dice a los siete cabritos:

―Mirad, me voy a ir al pueblo a..., a comprar alimanto | alimentos, pero tened cuidado que probablemente venga el lobo y tratará de engañarsos para que abráis, para que abráis la puerta. No le abrís. Le reconoceréis en que tiene la voz bronca y las patas las tiene, las tiene oscuras―.

Marchó la cabra a..., a la compra, cuando:

―¡Tras, tras!

―¿Quién?

―Abrid, que soy vuestra madre ―dijo desde fuera el lobo.

Miraban:

―No eres nuestra madre, porque nuestra madre tiene las patas blancas y tú no―.

Cogió el lobo y se marchó otra vez a la ciudad y fue a un molino cercano, y se..., se revolcó en un saco de harina y con las patas blancas volvió.

―¡Pas, pas! Abrid que soy vuestra madre.

―No eres nuestra madre, porque nuestra madre tiene la voz clara y tú no―.

Otra vez el lobo se marcha a la ciudad. Entró en un gallinero y venga a comer huevos; se puso la voz, la voz clara. Y, ya con las patas blancas y la voz clara, los pobres cayeron y abrieron la puerta. “¡Ñam, ñam, ñam, ñam!”. Se les comió a todos, menos el pequeñín, que se metió debajo de la escalera.

Cuando vino su madre, pues se encontró con la cosa, y el niño, el pequeño, pues se puso a llorar amargamente, el pobre, y la madre, pues llora que te llora. Y ya dice el pequeñín:

―No llores, mamá, coge un cuchillo y vamos al monte. Quizá podramos recobrar a nuestros hermanitos―.

Cogieron el cuchillo, siguieron una senda y llegaron hasta un..., un lugar donde | una senda, y donde dormía a la orilla de un pozo, dormía el lobo profundamente. Cogieron el cuchillo, abrieron el vientre del lobo y salieron los cabritos bailando de contentos. Luego recogieron piedras, las metieron en el vientre del lobo y le cosieron, cuando | y se marcharon a su casa satisfechos de contentos.

Cuando despertó el lobo, su- | sintió mucha sed ―como tenía las piedras dentro, sintió mucha sed―, y al inclinarse al pozo para beber se le vinieron las piedras para delante y, cayendo al pozo, se ahogó y, perdiendo el equilibrio ―decía el cuento―, cayó al pozo y se ahogó.

Este es el fin de los malvados.