El cura, el sacristán y las gachas blandas

Referencia: 
0517n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Antonio López Melero
Edad del informante: 
70
Localidad: 
Peal de Becerro (Sierra de Cazorla)
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
Manuel Rodríguez Arévalo
Fecha de registro: 
Miércoles, 6 Junio, 2018
Notas: 

Nótese la similitud de este relato con el narrado por una informante de La Overuela, Valladolid (0350n).

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Agradecemos la colaboración de Miguel Cuadros Arias, responsable del Centro de Adultos de Peal de Becerro (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Otros datos del informante:
Antonio nació en Peal de Becerro. Es pintor y ha emprendido proyectos como misionero laico.

Categoría: 
Narrativa
Subcategoría: 
¶: 
[...] real, estando don Horacio aquí. Y estaba una mujer mayor que se llamaba Concha, que estaba sirviendo con don Horacio. Y además estaba María, la hermana de Cañamico, de Luis, la hermana, cuando estaba soltera estaba Concha y María allí, pa hacer la limpieza al cura y pa la comida y to. Y entonces, un día, pues el cura entra a la cocina allí, y estaba María preparando. Y dice:
—Don Horacio, ¿qué es lo que hacemos de comer?—.
Dice:
—Pos lo que quieras. ¡Ah, lo que sea!—.
Dice:
—¿Hacemos unas poquillas gachas?—.
Dice:
—Pos sí, hacemos gachas—.
Y entonces, el cura este, don Horacio, tenía la costumbre de, pa desayunar, en la alacena, cogía las puertas, me- │ se metía así y las puertas se las echaba así abiertas, entreabiertas; y ya empezaba a desayunar. Y..., y empezó María a hacer las gachas, y resulta que echó más agua que harina. Y Molina, que estaba allí, el sacristán, pues va y le dice │ Se fue el cura a la iglesia a decir la misa. Y le dice:
—Molina, dame usted la..., la poquilla harina que hay ahí en la bolsa, en la tabla de la alacena—.
Fue el hombre a cogerla y dice:
—Pero si esto está cerrao, no...—.
Dice:
—Bueno, ya se ha llevao don Horacio la llave metía en el bolso de la sotana a la iglesia.
—Pues ya ves —dice Molina, dice—. Pues voy a ver de qué manera lo arreglo—.
Entonces llegó allí y estaba en el púlpito don Horacio, estaba haciendo la homilía y “hermanos míos”, en fin, allí haciendo su homilía. Y Molina dice: “A ver de qué manera le digo yo que me dé la llave pa que las beatas no se enteren”. Y empieza a cantar Molina allí en lo alto del altar:
—Dice María la nostra
que me dé usted la llave del harineu,
que ha salío blandu el gacheu—.
Y el cura lo pilló y dijo: “Pues ahora le contesto yo”:
—Dile a María la nostra
que le meta fofili, fofili,
hasta que haga foquili, fojili—.
Que le metiera leña, se consumía el agua y se cuajaba la gacha.