El cabrero que se enriqueció gracias a un sueño

Referencia: 
0328n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Maximiliana Nieto Romero
Edad del informante: 
80
Localidad: 
Ermita Nueva
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano
Fecha de registro: 
Martes, 18 Abril, 2017
Notas: 

La informante sesea y cecea en ocasiones.

Otros datos de la informante:

Maximiliana Nieto es natural de Ermita Nueva, una pedanía de Alcalá la Real. Ha trabajado como maestra sustituta, profesora particular, profesora de bordado, bordadora y ha desempeñado tareas agrícolas.

Titulos alternativos:

El tesoro en casa, El sueño del tesoro, El tesoro soñado [ATU 1645]

Bibliografía: 

PEDROSA, José Manuel (1988): El cuento de El Tesoro Soñado (AT1645) y el complejo leyendístico de El Becerro de Oro, Estudos de Literatura Oral, 4, 126-157.

Categoría: 
Narrativa
¶: 
Contaban que un cabrero de Frailes tenía unas pocas cabras en un corral, allí metías. Y una se acostaba siempre en una piedra de cantería que tenía, una losa de cantería. Y soñó el hombre que…, que en las calles de Graná tenía su felicidad. Y entonces, el hombre lo soñó una noche. El hombre: “Eso son tonterías’’. Y otra noche lo soñó otra vez y se lo dijo a la mujer. Dice: —Mira, que dicen que soñándolo tres veces, que es verdad—.
Pero el hombre soñaba que en las calles de Graná tenía su felicidad. Entonces, el hombre ya, al que hizo tres veces que lo soñó, cogió y se fue a Graná. Y estuvo un día en Graná; no sucedió na. Metió a los ciegos, compró los ciegos, la lotería, todo; nada. A otro día, tampoco. Cogía el tranvía, se paseaba p’arriba, p’abajo, calle arriba, calle abajo y nada. Y el que hacía tres días, el hombre, ya cansao, se sentó en un banco. Y había allí otro señor y le dice:
—Señor, ¿qué busca usted aquí, que lo veo que lleva usted unos días dando vueltas p’arriba y p’abajo? Lo veo tos los días por aquí dando vueltas—.
Y dice: —Na, ya ves tú, que…, que he soñao que…, que en las calles de Graná tengo mi felicidad—.
Y dice el hombre: —Eso son tonterías—. Dice: —Soñé yo una vez que, en Frailes, en la loseta que se acuesta una cabra cardeña, hay un tesoro—.
Dice el hombre: —Pues entonces, yo ya me voy a mi casa porque ya estoy cansao de…, de buscar—.
Llegó el hombre a su casa, levantó la soleta y allí estaba el tesoro.