El adivinador

Referencia: 
0264n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Ángeles Amieva
Edad del informante: 
78
Localidad: 
Pendueles (Llanes)
Provincia: 
Asturias, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano y Carmen Conti Jiménez
Fecha de registro: 
Lunes, 8 Agosto, 2016
Notas: 

Ocupación de la informante: labores de la casa.

Categoría: 
Narrativa
Subcategoría: 
¶: 

Sí, este, este era uno que estaba enamorao de la hija del rey, ¿eh? Entonces el rey le iba diciendo que no se acercara a la puerta, que pa venir a, a cortejar a la reina, que tenía que ponerle tres condiciones. Y entonces dice:

—Bueno, que me las ponga.

—Tienes que venir | pa cuando vengas tienes que saber que me digas: aquel manzano que daba tantas manzanas, ¿por qué ahora ya no las da?

—Bueno.

—La otra: hay esa fuente que manantiaba vino y era un vino muy bueno, y ya no lo da.

Dice […] —La tres: ¿Por qué aquel barquero permanece día y noche en el mar?

Bueno, pues él se fue pa allá, iba y cuando eso mandaba a que los pasara y tal, y le preguntaba a los vecinos:

—Oye, ¿por qué no nos dices por qué esta fuente no emana vino como emanaba y tal?

Dice: —A la vuelta os lo diré—. Pa que le pasara en la barca. Si no, no podía pasar.

Y volvió al de las manzanas:

—Oye, ¿por qué este manzano que daba tanto y no las da?

—A la vuelta os lo diré.

Y llegó el de la barca, y le dice: —Bueno… ¿Por qué tengo que estar aquí permanente día y noche?

Dice: —A la vuelta te lo diré.

Conque llegó a la puerta del rey, y se quedó así arrimao a la puerta, y entonces el rey le dice a un criao:

—Veo ahí a un señor que lleva unos días arrimao a la puerta. Salid, a ver qué quiere.

Entonces sale un criado y dice que: —Su majestad dice que qué desea, que lleva aquí tanto.

Y dice: —Es que soy adivinador.

—¡Ah!

Bueno, fue pa allá y dijo:

—¡Majestad, que es adivinador!

—¡Ay, que pase, que pase! ¡Que pase, que pase, que vamos a…!

Conque entro y le dijo:

—Bueno, me falta las coronas de la reina. Usted, como es adivinador, pues tiene que decirnos dónde están. Si usted acierta —yo le voy a poner las tres condiciones—, si usted acierta, le daremos todo lo que tal, porque… Pero si no, pues tal.

—A ver usted qué pide.

Dice: —Yo pido que me metan en una habitación solo, y que cada día me lleve una doncella la comida.

Conque iba una doncella a llevarle la comida, y cuando llegaba la doncella decía él:

—Gracias a Dios, que pa tres ya no me faltan más que dos.

Porque no tiene más que tres días. Bueno, y la otra bajaba para la cocina:

—¡Oy, que me dijo esto! ¡Ay que me dijo que faltaba esto!­— Y tal…

Al otro siguiente:

—Gracias a Dios, que pa tres ya no me falta más que una—. Y la otra to asustada.

Dice: —Mira, vamos a ponerlas donde estaban, y aquí que no se entere nadie, y que tal.

Y eso. Conque ay… Llegó con la comida y tal:

—Gracias a Dios, que pa tres ya no me falta ninguna.

Y entonces va ella y decía:

—Mire, fuimos nosotras, pero no lo diga, por favor; no lo diga al rey, porque entonces nos echa a todas a la calle.

Dice: —No, no, ponerlas las joyas donde estaban y aquí no pasó nada.

Conque llega el rey, y le dice:

—Bueno, ya sabrá usted dónde están mis joyas, las joyas de mi mujer.

Dice: —Vaya usted a buscarlas donde las tenía—. Y, efectivamente, allí estaban.

Dice: —Bueno, pues voy a hacerle otras dos pruebas.

Dice | Cogió y se fue | y cogió | le mandó un… criao que le cogiera un grillo. Y llegó con el grillo así, tapao, con su capa y tal.

Y dice: —Bueno, usted sabrá lo que traigo aquí.

Y le dice: —El pobre grillo, ¡dónde estás metido!—. Y acertó.

—Bueno, pues ya no le falta más que una y usted saldrá de aquí rico y tal.

Y entonces le dice al criao:

—Mira, coge | hablando | esa bacinilla y llénala de caca, a ver si acierta.

Y llegó: —Bueno, usted ya sabrá lo que traigo aquí—. Decía él.

—Razón tenía la mi mujer, que buenos adivinamientos de mierda que iba yo a hacer.

Conque pasó la barca, y ya cuando el barquero pasó, dice:

—A ver, dígame usted.

Dice: —Pásame al otro lado.

—Bueno, vale, ya está al otro lado. El primero que venga le entrega usted los remos.

Pasa pa la fuente y dice:

—Bueno, a ver, ¿y ahora la fuente por qué es?

Dice: —Porque está un sapo que no le deja pasar. Arránquele ustedes y tal.

Y, bueno: —¿Y el manzano? Porque es que el manzano y tal.

—El manzano le están comiendo las raíces. Cojan ustedes las azadas y…

Y en total, que lo acertó todo; y se casó con la reina porque acertó.

Dice: —Si me traes estas tres adivinanzas eres rico y te casas con la reina.