Curación atribuida a la Virgen de Tíscar

Referencia: 
0482n
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Juana García González
Edad del informante: 
83
Localidad: 
Cazorla (Sierra de Cazorla)
Provincia: 
Jaén, España
Recopilador: 
David Mañero Lozano y Manuel Rodríguez Arévalo
Fecha de registro: 
Jueves, 24 Mayo, 2018
Notas: 

Este registro ha sido recopilado en el marco del proyecto de I+D (Excelencia) del MINECO “Documentación, tratamiento archivístico digital y estudio lexicológico, histórico-literario y musicológico del patrimonio oral de la Andalucía oriental” (referencia: FFI2017-82344-P).

Agradecemos la colaboración de Raúl Sánchez Guerrero, responsable del Centro de Adultos de Cazorla (Jaén), y de Jovita Rodríguez Bautista, coordinadora de Centros de Adultos de la comarca de la Sierra de Cazorla.

Otros datos de la informante:

Juana nació y se crio en un cortijo cercano a Cazorla.

Categoría: 
Narrativa
Subcategoría: 
¶: 
Yo, mis, mis abuelas, yo | la, la primera se murió que yo tenía | la otra se murió que ya tenía yo mi nena con dos años. Y mi abuela yo la que- | Quería más a la de mi padre que a la de mi madre porque me daba más eso. Mu chiquitilla, estaba pa morirme; mi madre me encanijó de otro hermano, y estaba pos pa morirme ya. Y mi abuela me quería mucho y decía:
—María, vamos a Quesada, que hay una [¿perituista?], y la nena nos la | que la vean—.
Dice mi:
—Pero, ¿dónde vamos con esto, si nos se muere por el camino?—.
A otro día, otra vez. Y mi madre obedecía a su suegra. A otro día otra vez:
—María, vamos con la nena.
—Pero, ¿dónde?—.
Y pillaron una distancia grande, dende el cortijo donde vivíamos a Quesada, más de una hora de camino, más, más. Total, que ya mi madre por no sentir a, a mi abuela, pos pillaron y me llevaron a, a cuestas, ya ves tú lo que pesaba, no pesaba ni dos kilos. Y mi abuela llegó —mi abuela es que era mu eso de la Virgen de Tíscar, muy | se criaron en Belerda— y dicían mi abuela, dice que, que iba por, por Pernil, ya ves tú, un sitio que había unos huecos mu grandes y llevaban mucha calor, y se pararon a descansar un poquillo, y dice | me contaba mi madre y mi abuela que se hincó mi abuela de rodillas y dijo:
—¡Virgen de Tíscar, que estamos aquí a tu lao, que no se muera mi nena!—.
Oye, pues mírame hoy, aquí estoy.