Pajarito, pajarito

Referencia: 
1345c
Archivo de audio: 
Informante: 
Teodosia de los Ríos
Edad del informante: 
70
Localidad: 
Pesquera de Duero
Provincia: 
Valladolid, España
Recopilador: 
Joaquín Díaz y José Delfín Val
Fecha de registro: 
Sábado, 1 Enero, 1977
Notas: 

Registro sonoro perteneciente al Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz (sign.: ATO 00002 02).

Título indicado en las anotaciones de campo: "Pajarito, pajarito, que volando vas".

Muchos de los temas de esta entrevista fueron también transcritos en el Catálogo Folclórico de la provincia de Valladolid.

Se conserva el texto de "El pajarito" en el pliego titulado Bonita colección de cuplés, impreso en [Madrid]: Imprenta de Carlos Rodríguez, [18--?], accesible en la Biblioteca Digital de Castilla León.

Otros datos de la informante:
Teodosia de los Ríos nació en Pesquera de Duero el 26 de marzo de 1907 y reside en Tudela de Duero desde los 21 años.

Categoría: 
Cancionero
¶: 
(Y) un lindo pajarito cierta noche
(y) herido refugiose a mi ventana
y yo le recogí compadecida,
prestándole el calor que le faltaba.
 
Le puse en una jaula primorosa,
dorada, de cristales, que tenía.
Colgado entre las flores de mi reja,
(y) allí triste cantaba noche y día:
 
—Pajarito, pajarito,
que volando vas el mundo entero,
dile a mi amor que me aguarde,
que me encuentro prisionero.
 
(Y) un ruiseñor cantaba en la enramada
y le conté mis penas cierto día,
y el pobre ruiseñor cantar no puede
porque se acuerda de la pena mía;
 
pues sabe el ruiseñor que yo le quiero
y que tú eres mi pena y mi tormento,
y de celos padezco y me muero
y, en cambio, tú me das más sentimientos.
 
Pajarito, pajarito,
que cantando estás con tanta pena,
dile, dile que me quiera
(y) esa carita morena.
 
No vuelvas a acudir a la enramada
ni pidas que te diga que te quiero
porque sé todo el amor de tu falsía
y que sé que a otro amor quieres primero.
 
Déjala entre las aves que mi pecho
se deshaga crujiente de dolores
y me hagan olvidar los desengaños
que anhelaron de mí aquellos amores.
 
Pajarito, pajarito,
que cantando dices la pena mía,
di también lo que es celo
de sufrir una falsía.
 
Dos lindas mariposas en tus labios
paráronse creyéndose de rosas
y el mismo su aleteo la besaron,
¡qué envidia tuve yo a las mariposas!
 
Que mis tormentos son la viva grana
que se asoma al reír tu linda boca
y que hace que el dolor de mi pecho estalle,
al sentir en mi alma pena loca.
 
Mariposa, mariposa,
que esos labios dulces has besado,
déjame que saboree
(y) el aroma que has sacado.