Cada cual arrima el ascua a su sardina

Referencia: 
1660c
Archivo de audio: 
Informante: 
Rafael Jurado Ortiz
Edad del informante: 
Desconocida
Localidad: 
Baena
Provincia: 
Córdoba, España
Recopilador: 
José Checa Beltrán
Fecha de registro: 
Lunes, 1 Diciembre, 1980
Notas: 

El informante sesea.

Categoría: 
Cancionero
¶: 
Cada cual arrima el ascua a su sardina
 
—Ende el oriente al poniente,
en lo que la luna baña,
no se encontrará semilla
más ridícula y más mala
que las mujeres.
 
Señores, hablo con susto de ellas.
Son como un zarandilla,
soberbias, desesperadas,
amigo de quien las quiera
y de estar bien apreciadas.
 
Para estar con ellas bien,
no hay cosa como elogiarlas,
decirlas: “¡Señoras mías,
Dios guarde a usted de sus gracias,
que los ojos que usted disfruta
valen más que toda España!”
 
Hay otras que son feas y dicen:
“¡Esa cara y ese cuerpo,
vaya una mansión de gracia!”
Y se ensanchan y se ponen
como una esponja mojada.
 
[Com.: Y ahora le contesta ella, que por eso cada cual arrima al ascua:]
 
—¿Ha avisao usted el discurso?
Pues sepa el señor pelapavas
que [¿…?] de las mujeres
no hace maldita falta,
 
que nos quieran mucho menos
y, si no, en hora mala
estuvieran los hombres
más allá [¿...?],
 
más tranquilas las mujeres,
vivirían más descuidadas
en que ningún galopín
con nosotras se casara
para sufrir la pérdida
amargosa y desgraciada,
 
mientras el muy galopín
lo poco que gana, gasta
con golpes iguala él
en bebida y en bullanga.