¡Oh, glorioso san Antón!

Referencia: 
2322c
Vídeo: 
Archivo de audio: 
Informante: 
Raquel San Martín Rebollar
Edad del informante: 
18
Localidad: 
Gijón
Provincia: 
Asturias, España
Recopilador: 
María Victoria Weber-Antón
Fecha de registro: 
Miércoles, 17 Enero, 2001
Notas: 

Este tipo de composiciones son recitadas por los quintos durante las fiestas de san Antón Abad celebradas en San Cebrián de Campos (Palencia). Los recitadores, ataviados con un traje tradicional, declaman montados en una mula.

Nota de María Victoria Weber-Antón:

El 31 de diciembre de 2001 queda suspendido en España el servicio militar obligatorio. Se creará un ejército profesional. La mayoría de los reclutas del año 2001 no tendrá que cumplir el servicio militar, ya que el 31 de diciembre todos los soldados deberían estar ya licenciados.

Por ello, ninguno de los quintos de 2001 de San Cebrián de Campos se incorporará a filas. Sin embargo, sí se celebra la quintada, manteniéndose así, y hasta la actualidad, la fiesta de Quintos y la tradición de recitar las cuartetas en la festividad de San Antón.

Otros datos de la informante:

Raquel es nacida y residente en Gijón, su madre es nacida y criada en San Cebrián de Campos.

Bibliografía: 

Versión publicada en Weber-Antón (2017: 259-263).

Categoría: 
Cancionero
¶: 
¡Oh, glorioso san Antón!,
los quintos de este pueblo
venimos a saludarte,
como cada 17 de enero.
 
Yo soy otra
de las nietas de Teyo,
hija de Sagrario
a la que conocéis en todo el pueblo.
 
Porque sepáis algo
acerca de mi vida,
yo nací en Gijón,
pues allí vive mi familia.
 
Además de música,
que estudio por afición,
voy a empezar una carrera,
aunque lejos de Gijón.
 
En los días que corren
hay que estudiar muchos años,
para que cuando termines
te quedes sin trabajo.
 
Vengo por aquí
en vacaciones y cuando puedo
para ver a mi familia
y a la gente del pueblo.
 
Yo no voy a criticar
al cura ni al alcalde,
pues no los conozco mucho;
mis compañeros lo harán más tarde.
 
Tampoco me voy a meter
con la obras de este pueblo,
que ya he visto que son muchas,
pero no de mis impuestos.
 
Se ha cerrado el frontón,
la carretera se ha arreglado
y el retablo del altar
también se ha restaurado.
 
En el ámbito nacional
hay cosas que decir,
como que subió la gasolina
y no pudimos conducir.
 
Si iban a la gasolinera
y se quedaban sin dinero,
no era por culpa de los árabes,
sino por la del gobierno.
 
Lluvias torrenciales
azotaron al país
y los gallegos con el agua al cuello
tuvieron que vivir.
 
Lo de las vacas locas
era cosa de Inglaterra,
hasta que un día en España
encontraron una muerta.
 
El gobierno se apresuró
por decir que era un caso aislado,
pero la gente no es tonta;
no le hizo ni puto caso.
 
Aumentan los inmigrantes
que cruzan el estrecho,
aunque al día siguiente
a su tierra son devueltos.
 
Lo peor de ser mujer
son los nueve meses embarazada,
y lo peor de ser hombre,
los nueve sirviendo a la patria.
 
Pero si la mili terminó,
lo lógico sería
que nacer hombre
a todas gustaría.
 
Sin embargo, cada día son más
los hombres insatisfechos
que pasan por el quirófano
para ponerse un par de pechos.
 
Y es que muchos dicen
que en este siglo XXI
las mujeres tendremos
el control absoluto.
 
El euro sigue
en franca decadencia,
como siga a este ritmo,
nos volvemos a la peseta.
 
En los Estados Unidos
hubo una gran conmoción,
pues las pasadas elecciones
no tenían solución.
 
Durante un largo mes
estuvimos sin presidente
y tuvimos que aguantarlo
a todas horas en la tele.
 
Dejaremos estos temas
para hablarles de San Cebrián,
pues han ocurrido muchas cosas
que se merecen comentar.
 
La asociación juvenil
ha vuelto a funcionar
y con sus actividades
se ha dejado notar.
 
Cinco jóvenes hicieron
una obra de teatro
y tuvieron mucho éxito
por los pueblos actuando.
 
Todos nos reímos
viendo aquella obra,
espero que pa este año
vayan a hacer otra.
 
La radio volvió a emitir,
tras un año de descanso,
y tuvo por tres días
a la población escuchando.
 
Uno de los bares
ha cambiao de dueña
y ahora quien lo lleva
es la antigua camarera.
 
Para hablarles de las fiestas
voy a empezar por la elección de damas,
pues yo soy una de ellas
y me siento muy honrada.
 
Gracias a los chicos
que votasteis por mí
y suerte a las chicas
que quedáis por salir.
 
También gracias a mis quintos
por la maravillosa enramada
que pusisteis por la noche
en la puerta de mi casa.
 
Durante el fin de semana,
fiesta en to los lados,
en las peñas y en el baile
hasta acabar todos borrachos.
 
Pero como todo tiene un fin,
las fiestas terminaron,
al igual que esta cuarteta
que también se está acabando.
 
Antes de despedirme
y dar paso a mis compañeras,
recordarles a todos ustedes
que les esperamos en la verbena.
 
Y qué les voy a decir
a las chicas de este pueblo,
que les tengo mucho cariño
por lo bien que me acogieron.
 
Voy a pedir perdón
aunque solo sea por tradición,
si he ofendido a alguien,
no era esa mi intención.
 
Mi intención es disfrutar
de esta gran quintada
a la que mis compañeros me invitaron
y por ello le doy las gracias.
 
Un saludo cariñoso
para el pueblo en general;
se despide esta quinta
para Lorena dejar hablar.
 
¡Viva san Antón Abad!